El Gobierno detecta casi 200 puntos con cañas invasoras en cauces de la Confederación Hidrográfica del Júcar
Un visor del Cedex sobre especies exóticas avala que muchos ríos y barrancos valencianos están «colonizados» por la Arundo donax
Pablo Alcaraz
Valencia
17/10/2026 Actualizado a las 14:22h.
Cuando los informes de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) alertan de que «muchos» cauces de la demarcación que cubre la práctica totalidad de la Comunitat están «colonizados» por la caña invasora, es que literalmente los cauces valencianos están «colonizados» por la caña invasora. Aunque es algo que cualquiera puede comprobar a simple vista, el refrendo científico nunca está de más. Y es que un visor de especies exóticas no autóctonas del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex), organismo técnico dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco), tiene identificados hasta 187 tramos de ríos, ramblas y barrancos de Valencia, Alicante y Castellón donde hay presencia de Arundo donax.
El Visor de Especies Exóticas Invasoras Acuáticas (EEIA) del Gobierno es una herramienta cartográfica interactiva en línea que registra datos actualizados sobre la distribución geográfica y la evolución temporal de la flora y fauna no autóctona en las masas de agua continentales de España.
Su cometido consiste en contribuir en la gestión ambiental y la toma de decisiones en materias como la evaluación del riesgo biológico, la planificación hidrológica y el diseño de medidas de restauración y control de los cauces conforme a los objetivos establecidos en la normativa vigente. Este tipo de cuestiones relacionadas con las especies invasoras, como su prevención, detección temprana y control son una «obligación legal» y una «prioridad estratégica» para la conservación de la biodiversidad a ojos de Europa.
Estas directrices comunitarias han aterrizado en el ordenamiento jurídico español en forma de trasposición del reglamento europeo, la Ley 42/2007, de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, el Real Decreto 630/2013 y la Estrategia Nacional para la Prevención, Control y Posible Erradicación de Especies Exóticas Invasoras en Medios Acuáticos Continentales en España, aprobada por la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente el 24 de julio de 2024, apenas tres meses antes de la dana. Este último proyecto, además de abordar aspectos de prevención, detección precoz, gestión y control también habla de términos como su posible erradicación, la coordinación interadministrativa necesaria en el proceso y el seguimiento de la eficacia de las medidas.
Pero uno de los asuntos más relevantes es que la fuente de información «principal» de este visor es el sistema nacional de información de calidad de las aguas (NABIA), que se nutre de los datos aportados por los organismos de cuenca, es decir, cada confederación hidrográfica de España.
¿Cuál es entonces la situación de la demarcación del Júcar? Pues que casi ningún cauce se libra de la Arundo donax, tal y como reconoce la CHJ en su informe de seguimiento del plan de gestión del riesgo de inundación de la Demarcación Hidrográfica del Júcar correspondiente al pasado 2025. Según la cartografía de este ente adscrito al Miteco, las comarcas centrales orientadas ligeramente al sur de la provincia de Valencia, como la Ribera, aglutinan hasta 51 de estos puntos del dominio público hidráulico repletos de cañas invasoras seguidas de las poblaciones del sur castellonense con 37.
Zona cero de la dana
Este es el caso de barrancos tan conocidos por su alto grado de devastación el 29 de octubre de 2024 como el Poyo, que tiene identificados cañaverales en su trascurso cerca de la CV-400, en uno de sus afluentes antes de pasar por Torrent, aguas abajo del circuito de Cheste o entre el puerto de Catarroja y el tancat de la Pipa, ya en su tramo final hacia la desembocadura de la Albufera. De hecho, al noreste de la laguna también se detecta su presencia. Al igual que la rambla de Chiva, otro de los cauces más problemáticos el día de la dana fue el río Magro que cuenta con numerosos tramos afectados en barrancos tributarios de su cuenca alta así como en Algemesí o Polinyà del Xúquer, entre otros tramos situados ya aguas abajo de la presa de Forata. Por su parte, en el Júcar se aprecia la presencia de Arundo donax en Riola o Cullera.
Algo más al norte, en el nuevo cauce del Turia el visor muestra la existencia de cañas invasoras en el azud de la acequia de Tormos, en la parte del canal que pasa por Paterna y Manises, así como aguas arriba en la urbanización de València la Vella de Riba-roja o en los términos municipales de Vilamarxant o Bugarra.
Todavía más al norte, el Carraixet, el cauce al que se le atribuye un mayor grado de peligrosidad latente en caso de producirse avenidas en l'Horta Nord, también se ve afectado por su presencia a la altura de Tavernes Blanques y Almàssera. Si bien es cierto que la CHJ está actuando en la retirada de cañaverales sobre 50.000 metros cuadrados en Bétera desde principios de septiembre y finales de agosto, con un porcentaje de ejecución de los trabajos superior al 50% a mediados de esta semana, varios ayuntamientos de la cuenca baja ya han reiterado sus exigencias de que el organismo dirigido por Miguel Polo limpie también en lugares más próximos la desembocadura.
Triple amenaza: riadas, incendios y sequía
Entre las conclusiones más interesantes de un documento adjunto al visor, que lleva el membrete del Miteco, se encuentra el hecho de la Arundo donax que aumenta los riesgos de avenidas, tal y como se vio el 29-O: «Durante episodios de lluvias intensas, como la dana que afectó a la provincia de Valencia en octubre de 2024, la presencia de cañaverales en los cauces de ríos y barrancos contribuyó a agravar las inundaciones», afirma. Del mismo modo explica que la pérdida del bosque de ribera «facilita el desbordamiento» así como que la acumulación de cañas secas causa la formación de frágiles diques que «cambian el curso del agua y provocan grandes riadas al romperse».
Entre sus propiedades destaca ser «muy tolerante a una amplia gama de condiciones ambientales», desde suelos húmedos hasta semiáridos, por lo que es capaz de resistir tanto la sequía como la salinidad o inundaciones temporales. El departamento ministerial encabezado por Sara Aagesen también advierte de que su crecimiento es «extremadamente rápido», con tallos que pueden alcanzar entre seis y diez metros de altura, así como que es «poco apetecible» para la fauna herbívora debido a su composición química. Es más, el Gobierno admite que esta planta se encuentra «totalmente extendida por todas las demarcaciones hidrográficas» de España.
El Miteco ratifica que la presencia de cañas en los cauces «contribuyó a agravar las inundaciones» de la dana del 29-O de 2024
La alta capacidad de rebrote de la Arundo donax desaconseja desbrozarla, por lo que es preferible colocar lonas geotextiles y replantar especies autóctonas
Entre sus impactos negativos también están la formación de «densas masas» que desplazan a la vegetación nativa, las alteraciones del régimen hídrico de los ríos, la reducción del sombreado del cauce, el aumento de la temperatura del agua o la disminución de la calidad del hábitat para especies acuáticas. Además, para más inri, transpira hasta tres veces más agua que la flora autóctona, lo que afecta a la disponibilidad hídrica en zonas áridas.
Por si fuera poco, además de agravar las consecuencias de una inundación también dispara el peligro de propagar incendios: «Su biomasa acumulada, incluso en estado verde, es altamente inflamable. Esto incrementa el riesgo de incendios y altera el régimen natural del fuego». Es más, las cañas invasoras rebrotan rápidamente después del azote del fuego, por lo que refuerzan su dominio sobre la vegetación nativa tras el paso de las llamas.
Pasos para su erradicación
¿Qué se debe y puede hacer para eliminar o, al menos, reducir su población? Pues, de primeras, su erradicación conlleva «enormes costes económicos». El Miteco asegura que el coste estimado para eliminar un kilómetros de cañaveral ronda el millón de euros, debido a la necesidad de técnicas especializadas y al mantenimiento continuo para prevenir su reaparición mediante la instalación de lonas geotextiles para impedir que el rizoma, es decir, su raíz, no rebrote. Se desaconseja, por tanto, su simple desbroce ante su elevada capacidad de volver a crecer al poco tiempo.
«Todas las medidas de control de esta especie pasan por la posterior revegetación con flora autóctona. Los márgenes de los ríos sin cubierta vegetal serán rápidamente ocupados de nuevo por la caña al no tener ninguna competencia», señala el documento del Miteco. Esto es precisamente lo que está llevando acabo la Generalitat con su plan de choque dotado con casi 60 millones de euros para eliminar la Arundo donax y regenerar las riberas con vegetación autóctona en 160 kilómetros de cuatro cauces de la zona cero de la dana, actuación de la que se beneficiarán más de medio centenar de municipios de la provincia de Valencia.
El área ministerial de Aagesen destina un apartado específico del documento en cuestión para explicar cómo proceder en caso de toparse con un enclave atestado de caña invasora. El primer paso es «evitar romperla», dado que puede propagarse mediante simples fragmentos y tiene una alta capacidad para enraizar si cae al suelo. El segundo consiste en fotografiarla, puesto que una imagen detallada podrá identificar de qué especie concreta se trata así como la superficie a la que afecta. El tercero es registrar la ubicación precisa para que las autoridades responsables de su gestión puedan localizarla y estudiar cómo actuar. El último trámite sería contactar con las instituciones y poner en su conocimiento los datos recabados.
Polo afirma que la vegetación en los cauces frena la fuerza de las avenidas: «El papel es beneficioso en general»
El presidente de la CHJ, Miguel Polo, se pronunció sobre la influencia de la vegetación en los cauces el pasado 8 de octubre en una conferencia destinada a responsables municipales en la que les mostró herramientas para gestionar mejor episodios de lluvias intensas y eventuales inundaciones a escala local. Polo introdujo el tema apelando a una obviedad: las inundaciones «las provoca el agua» y no las cañas, mientras factores como la velocidad de la corriente, el arrastre de elementos ajenos al dominio público hidráulico, el 'efecto barrera' de infraestructuras de transporte o la ocupación de lechos y llanuras inundables son los que verdaderamente agravan sus consecuencias en forma de daños. Para defender su desempeño, el máximo dirigente del organismo de cuenca comparó su proceder con el de una presa de laminación, pues este tipo de infraestructuras almacenan agua, la frenan, reducen la erosión y el transporte de sedimentos y, además, disminuyen y retrasan la punta de la avenida: «Eso es exactamente el mismo papel que juega la vegetación de un cauce». Por un lado, ante una riada de bajo periodo de retorno, según el presidente de la CHJ, la flora aminora la velocidad del agua, sostiene las márgenes y el lecho y retiene sedimentos, «por lo tanto, el efecto es beneficioso en general». Por otro, en una gran riada, cuando la punta de caudal se topa con la vegetación del cauce, esta ya ha sido arrastrada por la fuerza de la corriente. A escala local, tal y como sostuvo el dirigente, mantener sin posibles obstáculos los cauces, azarbes o acequias es una de las medidas más eficaces para conseguir la evacuación rápida de las aguas pluviales de los cascos urbanos. A juicio de Polo, no es incompatible sostener que estas vías se mantengan limpias para que garanticen su funcionamiento como drenajes con defender que la vegetación esté pres
Fuente: https://www.lasprovincias.es/comunitat/gobierno-detecta-200-puntos-canas-invasoras-cauces-20261016233243-nt.html

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